Sin embargo, el embargo


Cada año se discute en las Naciones Unidas el tema de Cuba y del embargo comercial por parte de los Estados Unidos contra la Isla. Una unanimidad de países votó en contra de mantener esas sanciones unilaterales. Y ya el gobierno de la Habana, como es lógico, sacó partido de toda esta situación, que le viene como anillo al dedo para seguir jugando su histórico papel de víctima ante lo que llama "el imperio".

Quienes condenan el embargo comercial plantean que es el pueblo cubano el único afectado con semejante medida, que por demás es criminal y genocida y que jamás logrará cambios democráticos en la Isla. En cambio, quienes defienden el embargo plantean que una entrada adicional de dólares -no a la economía cubana precisamente- sino al omnipotente y omnipresente estado cubano, supondría un alivio en oxígeno para éste, y que ahora no es el momento para semejante apertura, sin previamente exigir nada a cambio, como por ejemplo, la liberación de todos los presos políticos, el pluripartidismo, libertad de expresión y de prensa, como condiciones previas al levantamiento del embargo.

Se obvia en este análisis dos o tres detalles. Primero, que el embargo surge en los primeros años de la década del 60 como respuesta a la decisión del gobierno cubano de nacionalizar todas las compañías norteamericanas en la Isla, sin indemnización ninguna, y que, como tal, el embargo es una ley que más bien es la respuesta que se produjo en ese contexto.

Segundo, que el gobierno cubano, cuyo sistema económico (implícitamente parásito) vivió durante tres décadas a costa del presupuesto de la extinta URSS, y luego durante otra década más a costa de abrir su empobrecida economía a la inversión extranjera y de pedir préstamos que jamás ha devuelto a cualquiera de las grandes economías mundiales que sí han hecho gordos negocios con la Isla, durante ese tiempo jamás reclamó absolutamente nada ni se quejó del embargo norteamericano.

Tercero, durante toda la historia de administraciones norteamericanas desde los años 60, ha habido intentos por parte de los políticos norteamericanos de iniciar acercamientos a la Habana para aliviar y/o eliminar las sanciones comerciales, y siempre sucedió en cada ocasión algo "imprevisto" por parte del gobierno de Cuba. O se hicieron discursos incendiarios como respuesta a cualquier tipo de acercamiento por parte de algún funcionario de la Casa Blanca, o bien aceptaron reunirse, pero enviando, durante las conversaciones, tropas a Africa a apoyar guerrillas marxistas allá o en Latinoamérica para provocarle malestar al vecino del norte, o se publicaron escandalosas fotos de los participantes cubano americanos que habían ido de visita a Cuba a una reunión, con el objetivo de sabotear los acuerdos en otra ocasión, o más recientemente, en el año 1996, apenas una semana después de que Clinton anunciara que iba a quitar las restricciones, el gobierno cubano ordenó derribar dos avionetas civiles, en aguas internacionales, con ciudadanos estadounidenses. Apenas hace dos años se desclasificaron documentos que probaban que hasta Ronald Reagan había enviado a la Habana a un funcionario para conversar, y la respuesta tajante fue "NO".

Cualquiera pensaría que quienes maldirigen a Cuba están verdaderamente luchando contra el embargo, pero lamentablemente son una partida de cretinos por haber desperdiciado oportunidades tan valiosas. Craso error. Hay que analizar todo este asunto del embargo desde la perspectiva de lo que es, dentro de la Isla, un asunto ideológico, y no desde la perspectiva de lo que desde afuera parece ser, un asunto económico. Desde ese punto de vista, quitarle el embargo al gobierno de Cuba sería quitarle el veintiúnico pretexto para con su pueblo del por qué de las cosas están tan mal.

De modo que la Habana prefiere seguir jugando a la guerra fría, a su papel de permanente víctima del imperio, y esa situación seguirá por años y años, mientran existan tontos útiles a quienes les despierten lástima y les expriman un poco de dinero - Cuba hace negocios con todos los demás países del mundo. El gobierno de la Habana es famoso por no pagar jamás sus cuentas.

Porque, al final hay sólo una realidad.

La perennemente triste situación económica por la que atraviesa Cuba no se debe al embargo comercial, como ellos aparentan hacer ver. Incluso en los años de George W. Bush, fueron aprobadas leyes para vender alimentos y productos agrícolas a Cuba, y desde ese entonces Estados Unidos ha pasado a ser, aún con un embargo en vigor, el quinto o sexto socio comercial para Cuba. La economía cubana está y seguirá estando en crisis mientras se siga adoptando el modelo socialista, mientras no se les dé incentivos a los que producen, y mientras no se les permita a los cubanos tener sus propios negocios, establecer leyes de mercado justas, y permitir la competencia, la inversión, los créditos, en una palabra, Capitalismo.

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