Huracanes, NHC y las compañías de seguro. (El bueno, el malo y el sucio)
Las evidencias más remotas de servicios meteorológicos datan de tiempos antiguos, donde en diversas culturas el hechicero se fumaba un perico, o el carnicero le sacaba una tripa a un animal y en dependencia del color se podía predecir si iba a llover o no. Desde allá para acá no hemos mejorado mucho; pero, eso sí, ahora tenemos aviones, radares Dopler, modelos matemáticos, un centro nacional de huracanes (NHC) que se encarga de proveer predicciones para cada año a lo Walter Mercado, con recursos aprobados por nuestros más apuestos y sexy representantes políticos en Washington, y un enjambre de solícitas compañías de seguro de hogares (todas, dechados de honradez y transparencia para con el consumidor), pendientes de cada comunicado anual, sobre el que se basan para subir el coste de sus primas. Esto se parece a un remake asiático de "El bueno, el malo y el sucio". Los actores serían los Huracanes, el NHC y las compañías de seguro, respectivamente - ¿Cabildea de manera pasiva...