Un danzón para Garzón (o los paraguas de Stalinburgo)

Recién ha salido una pintoresca noticia sobre unos supuestos planes de la ETA para asesinar al juez Baltazar Garzón mediante una botella de cognac. Hay algo sospechocito en todo este danzón, y es que la noticia se produce en momentos en el que el magistrado es objeto de una investigación en España por prevaricación.
Me gustaría ver el día en el que este tan respetable señor enjuicie a cualquiera de los dictadores de izquierda que han existido, no sólo en América (empezando por Cuba), sino también en Africa, Europa del Este y otros sitios. Este señor solamente se ensaña con los de derecha (cosa que está bien). ¿Por qué la mentalidad española, aún colonialista, se empeña a catalogar a Pinochet, que mató a 3,000 personas, de dictador (cosa que no se discute, pues lo fue), sin embargo los Castro, con decenas de miles de víctimas, son "presidentes"?
Empezaré a creer en la reputación de este señor el día en que veamos en el banquillo de los acusados -ya que España se ha abrogado el derecho de procesar a figuras internacionales- a Daniel Ortega, Fidel Castro, a Mengistu Haile Mariam (o más lejos aún a los republicanos españoles que también hicieron de las suyas como Franco) por todos sus crímenes y atropellos a los derechos humanos.
Tomo prestada la genial frase que mi amigo Miguel Vázquez dijo una vez sobre esta clase de gente para el título de este comentario, y por el momento seguiré bebiendo el cognac de la duda, respecto a tipos como este Garzón, que en mi opinión, más que juez, es un político, muy parcial y con una bien definida agenda.
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